jueves, 6 de septiembre de 2018

Ruta a las balsas de Basacol


Hasta hace unos años estas balsas abastecían a los vecinos de Alquézar.
De aquí provenía el agua para beber personas y animales y también para regar los campos.
El sistema de canalización hasta el pueblo era sencillo y eficaz: un canal de "tejones" (tubos de barro encajados unos con otros) llevaba el agua hasta la "baseta". Una vez allí, el regador se encargaba de soltarla dos veces al día para que bajase al pueblo donde se depositaba en un abrevedor, del que las mujeres tomaban el agua para lavar y cocinar y en el que también bebían las caballerías.
El agua procede de la fuente de la cercana población de San Pelegrín.
Pese a que Jaime I concedío a los vecinos de Alquezar el aprovechamiento de ese manantial, ambos pueblos siguieron disputándose su uso durante siglos.
Junto a una de las balsas está una pequeña construcción inspirada en los tradicionales esconjurados. Son sencillas edificaciones de piedra cuyos arcos se orientan a los cuatros puntos cardinales.
En estos espacios mágicos se esconjuraban las tormentas de granizo, a las que se tenía un terror atávico, mediante rituales que incluían oraciones, fórmulas rituales y tañidos de campanas.
Se creía que eran provocadas por las brujas y se decía que dentro de cada bola de granizo se podía encontrar el pelo de un de ellas.


















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La Casa de Anais es una acogedora casa de pueblo totalmente equipada para  8 personas situada en el casco antiguo de Abiego a la entrada de la Sierra de Guara, a 10 minutos de Alquezar.
 La Casa de Anais










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