lunes, 2 de abril de 2018

El paso de Anaís



El río Alcanadre cruza Guara desde Matidero hasta Bierge surcando un enorme tajo a esta sierra caliza. En Gorgas Negras comienza a demostrar su gran poder, pero es al final de su encajado recorrido, al llegar a los estrechos de Tamara donde el caudal de este río, que bastante más arriba ya ha recibido al Mascún, muestra toda su energía contra las rocas. Entre los veraneantes y barranquistas ocasionales, se considera a la Peonera como un barranco lúdico y facilón. Esto es cierto sólo con caudal de estiaje, pero a pesar de ello es rara la semana de verano que no se tenga que realizar al menos una intervención para rescatar a alguien: esguinces, fracturas, luxaciones... prácticamente todo es debido a la manía de saltar sin comprobar la profundidad de la recepción.

Sin embargo el auténtico punto negro del Alcanadre en general y de la Peonera en particular es "el paso de Anaís". Un evidente pero peligroso sifón a la entrada de los Estrechos de Tamara que cuenta con varios accidentes serios y algún otro que desgraciadamente terminó en tragedia.

El nombre de ese paso, se debe a la primera fallecida ahí, el 28 de marzo de 1999; 
se llamaba Ana Isabel y la emotiva placa que la recuerda dice:



Placa junto al Paso de Anaís


En el clásico morbo que generan estas noticias, El País comentaba el accidente en los siguientes términos: "Ana Isabel Rodrigo había advertido a los tres jóvenes que le acompañaban que era peligroso adentrarse en el barranco por la fuerza con la que baja la corriente de agua del Alcanadre".

Años más tarde se produjo un cambio radical en la percepción que se tenía sobre las posibilidades de sobrevivir en este paso. Otra chica fue absorbida por este sifón y al no salir su cuerpo, se la dio por muerta. A la mañana siguiente los buceadores procedieron a recuperar el cadáver, pero la encontraron viva. Una burbuja de aire mantuvo despierto su instinto de supervivencia.


Fuente: A0 a vista

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